TOMAZ SALAMUN / Prólogo I


Dios está hecho de madera y empapado de gasolina.
Con un cigarrillo quemo la pata de una araña.

Oscilaciones leves de la hierba en el viento.
Es cruel el firmamento celeste.

Qué quieres
gaviota, ¡vuelve al río Hudson!
No rasgues mi cuerpo con relámpagos.
¡Ventana! No me mires fijamente.
He oído que tienes
las manos blancas,
señor del vacío.
Nunca las he visto.

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