Confucio | VIII Los que son absolutamente ellos mismos
XXII Únicamente aquéllos que son ellos mismos en el mundo pueden completar su propia naturaleza; únicamente aquéllos que pueden completar su propia naturaleza pueden completar la naturaleza de otros; únicamente aquéllos que pueden completar la naturaleza de otros pueden completar la naturaleza de las cosas; únicamente aquéllos que pueden completar la naturaleza de las cosas son dignos de ayudar a la Madre Naturaleza en su tarea de hacer crecer y sostener la vida; únicamente aquéllos que son dignos de ayudar a la Madre Naturaleza en su tarea de hacer crecer y sostener la vida, son iguales al Cielo y a la Tierra.
XXIII (...) La realización del yo obliga a la expresión; la expresión se transforma en evidencia, la evidencia en claridad o luminosidad del conocimiento; la claridad o luminosidad del conocimiento activo; el conocimiento activo se transforma en poder y el poder en influencia penetrante. Únicamente aquéllos que son ellos mismos pueden tener la influencia penetrante.
Comentarios
Publicar un comentario