V
Yo quiero compararte tan sólo con el viento
que vuela por el aire y que alegra las hojas,
y diré que mi espíritu por el viento se extiende
mientras tus gestos abren diversos torrentes de luz.
Es el mismo sonido con que el sol atraviesa
suavemente las nubes y las esferas azules
tu nombre, y es el nombre que yo doy al silencio
nocturno, mientras giran las estrellas del cielo
con pasos majestuosos.
Juan Rodolfo Wilcock, Los hermosos días.
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