Jardín
Oculto en el follaje que pinto vive el reino
Celebrando simétricos
sin máscaras ni sombras
dentro del círculo
sobre su esmalte cautivante
dibujamos con baile señalado
el dual desnudo manso vuelo del primer
pensamiento en acorde o alterna melodía
los medidos senderos
el rito blanco
la dorada sumisión
el pálido emblema de la vida infinita.
Somos la leve primordial pareja
que gira transparentre
por el diagrama infuso
por el jardín escrito
que los celestes bandos rondan
y el ojo eterno guarda
apacentando la inocencia
nombrando sin dudar
las tersas flores piedras y animales
Ondulando retráctil anillándonos
la vida breve nos conduce
con mudanzas improvisadas
hasta la alcoba de amapolas y amarantos
bajo el rojo fulgor del cedro séneca.
Nunca tendrá la rosa púrpura
la mariposa ni los nombres respirados
ni el vórtice de pétalos
ni el axioma de fuego
que nosotros creando
la más profunda y asombrosa flor.
Todavía abrazados
denso de órfica noche nuestro cuerpo bifronte
nos damos la mirada azul
que es salto hacia la identidad.
Y descubrimos el hondo mandala
su esfera amante sin orilla
oh corola de sueño real
oh reino donde todo reina
donde somos
la quietud columpiándose
un pájaro ibis tórtola oropéndola quetzal
volando en el origen
las exhaladas sendas polifónicas
del unísono trébol
la espesura gorjeo
el verticilo río de ayantes aleluyas
el rayo paulatino abriendo
bayas magnolias tigres lenguas
y zodiacales ojos
los múltiples edenes porvenires
sus esfinges guirnaldas y bestiarios
la nervadura de la pasión sin fin en arpas.
Todo contempla al cíclico dragón
que es la pantera
que es el unicornio
que es la gacela
que es el cíclico simorg
todo es arrullo ardiendo
que se amamanta y se devora majestuoso
verde es el fondo de la hoguera.
Y nuestro reino en la vigilia se deshoja.
Amelia Biagioni
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